Las vitaminas antioxidantes

La vitamina E se encuentra fundamentalmente en los frutos secos, los vegetales de hoja verde, el maíz y los aceites vegetales; los cítricos, los tomates y en general las frutas, verduras y hortalizas son buenas fuentes de vitamina C.

Probablemente una de las causas mejor identificadas del retraso en el crecimiento fetal en países desarrollados son las enfermedades hipertensivas, sobre todo si se acompañan de un cuadro conocido como preeclampsia, pudiendo llegar a ser las responsables de hasta un tercio de todos los retrasos en el crecimiento fetal.

La preeclampsia es un síndrome específico del embarazo que afecta tanto a la madre, mediante un mecanismo de alteración vascular, como al feto, provocando una restricción del crecimiento intrauterino.La preeclampsia constituye la primera causa de mortalidad materna en países desarrollados y se asocia además con un incremento del riesgo de partos prematuros y mortalidad perinatal.

Hasta el momento no existe ningún tratamiento que prevenga o retrase el inicio de esta enfermedad. En los últimos años, sin embargo, se han producido avances relevantes en el estudio de sus causas, que aportan esperanzas sobre posibles intervenciones preventivas. Estudios recientes sugieren que las alteraciones vasculares en la preeclampsia están mediadas por un exceso de producción de radicales libres o procesos de estrés oxidativo. Los radicales libres se producen continuamente en el organismo durante el metabolismo normal de las células, como reacción ante una infección, o también como respuesta a la exposición de radiaciones ionizantes, rayos ultravioletas, contaminación ambiental, humo de cigarrillos, o exceso de ejercicio. Los radicales libres de oxígeno causan daño oxidativo, y éste se ha visto implicado en el origen de diversas enfermedades, entre las que se encuentran distintos tipos de cáncer, enfermedades cardíacas y vasculares, diabetes, enfermedades neurológicas, patología oftálmica y envejecimiento.

Las reacciones en cadena provocadas por los radicales libres sólo son eliminadas por los llamados sistemas antioxidantes defensivos, compuestos fundamentalmente por enzimas antioxidantes, que intentan prevenir la producción de radicales libres altamente reactivos, y un segundo grupo de antioxidantes no enzimáticos o vitaminas antioxidantes (vitamina C, vitamina E), que neutraliza la acción de los radicales libres ya formados. Cuando existe un disbalance entre la producción de radicales libres y la capacidad antioxidante del organismo para neutralizarlos, se habla de procesos de estrés oxidativo.

Aquellas embarazadas con una capacidad antioxidante disminuida (bien por ingesta deficiente de vitaminas antioxidantes, o por actividad insuficiente de sus enzimas antioxidantes), podrían estar más predispuestas a desarrollar preeclampsia, y tener un hijo con prematurez o bajo peso al nacer.

Si existiera evidencia suficiente de un mayor riesgo de preeclampsia y/o retardo de crecimiento intrauterino en los embarazos de aquellas mujeres con una capacidad antioxidante deficiente en las fases iniciales del embarazo, una dieta rica en estas vitaminas o bien la administración de suplementos antioxidantes podría prevenir o paliar los efectos de estas condiciones adversas perinatales.

Pero no hay que olvidar que muchos tóxicos ambientales producen daño en el organismo a través de procesos de estrés oxidativo. Además de los posibles efectos beneficiosos de las vitaminas para prevenir la preeclampsia y favorecer el crecimiento fetal, una dieta materna e infantil rica en frutas, verduras y hortalizas hará menos vulnerables a la embarazada y al niño frente a las posibles agresiones ambientales.